Jorge Rodríguez: «Hay muchos municipios que no podrían ni siquiera empezar su día a día sin la ayuda de la Diputación»

El presidente de la Diputación Provincial de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista en su despacho.
El presidente de la Diputación Provincial de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista en su despacho.
El presidente de la Diputación Provincial de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista en su despacho.
El presidente de la Diputación Provincial de Valencia, Jorge Rodríguez, durante la entrevista en su despacho.

Miguel A. Pallás (Valencia). Días atrás tucomarca.com se ha desplazado hasta la sede de la Diputación Provincial de Valencia para entrevistar a su presidente, Jorge Rodríguez, quien ha valorado en exclusiva para tucomarca televisión su primer año de gobierno al frente de la institución.

— PREGUNTA: Presidente, ante todo, gracias por abrirnos las puertas de la Diputación. ¿Cómo ha transcurrido este primer año de la legislatura?

— RESPUESTA: Yo creo que ha sido un año muy duro, porque sobre la Diputación pesaba una hipoteca reputacional importante. Hacía falta un cambio, que no sólo afectara a las formas, sino también al fondo. También hemos conseguido que la Diputación dejara de ser portadora a de malas noticias; que de alguna manera dejara de avergonzar a los ciudadanos. Y por otra parte yo creo que hemos conseguido algo que era esencial: trabajar en el camino de la profesionalización, de la objetividad en las ayudas que se prestan y también de la transparencia.

— ¿Cómo se encontraron la Diputación a su llegada al gobierno?

— Bueno, sabéis que cuando nosotros llegamos al gobierno lo primero que nos encontramos es  una investigación judicial abierta y por tanto lo primero que hicimos fue encargar una auditoría forense, en el caso de Imelsa, para poder colaborar al máximo con la Justicia. Yo creo que era esencial que, en primer lugar, pudiéramos pasar página pero pudiéramos hacerlo sabiendo quien había sido el o los responsables de la situación creada. Y también intentando trabajar para que aquel dinero que supuestamente podría haber salido de las arcas públicas volviese al lugar del que nunca debió salir. Por lo tanto, ha sido un año duro en cuanto a trabajo y duro emocionalmente porque la verdad es que uno siente una profunda tristeza cuando llega a una institución y se da cuenta de que no estaba dedicándose a aquello para lo que fue creada.

— Usted ha sido elegido con el apoyo de cuatro formaciones políticas, ¿cómo son las relaciones entre los socios de gobierno?

— Son unas relaciones muy fluidas, muy normales. Yo soy de aquellos que piensan que, al final, la democracia es precisamente eso: es diálogo, es consenso, es pacto… pero es que incluso la vida es pacto. Uno cuando se sienta con su pareja a ver la tele también pacta qué canal pone o qué van a cenar ese día; por lo tanto para mí lo anormal es no relacionarte, no pactar, no ceder, porque al final la vida es eso: es pacto, es cesión, es tratar de trabajar codo a codo para tratar de conseguir un mejor resultado.

— Si hubiese que sintetizar, me imagino que mucho, los pilares en los que ha basado su gestión en este primer año, ¿cuáles serían?

— Yo creo que un pilar muy claro sería el de la profesionalización,  era imprescindible que la Diputación abandonase esa imagen de institución en la que todo era como graciable; en la que si te daban una subvención era porque habías caído bien; por tanto eso tenía que acabarse. Lo segundo es el respeto a la autonomía municipal: no podía ser que los alcaldes, las alcaldesas, los Ayuntamientos se vieran en la obligación de desarrollar una determinada actividad porque así se les mandatara, prácticamente. Es decir, esto de los planes teledirigidos para leds o para campos de césped artificial tenía que acabar, porque para  mí quien tenía que tener la autonomía es el Ayuntamiento. Por lo que para nosotros lo importante era que ese dinero llegara y que sobre todo que fueran las propias corporaciones las que decidieran a que querían destinarlo. Y yo creo que un tercer pilar de todo ese trabajo ha sido el tratar de mejorar la eficiencia. Hemos intentando que haya un menor número de planes y que esos planes  estén mejor dotados económicamente y que por tanto de alguna manera el Ayuntamiento pueda reducir la cantidad de gestión burocrática que realiza y obtener más dinero a cambio.

— Si por algo se ha caracterizado este primer año de gobierno ha sido por sus visitas a prácticamente todas las comarcas. ¿Le queda alguna por visitar?

— Hombre yo creo que lo que son comarcas no; en lo que son municipios todavía quedan muchos. Yo tengo una convicción; y es que al final la única manera de poder gestionar es conocer profundamente la realidad y la única manera de conocer la realidad es ir a al sitio y conocerla in situ. Para mía ha sido un placer el poder conocer a los alcaldes, a las alcaldesas, el poder conocer los municipios y el tratar un poco de empaparme de cuales han sido esas necesidades. Y yo creo que este es el camino.

— ¿Qué tal ha sido el recibimiento en cada uno de los pueblos?

— Bueno el recibimiento siempre ha sido fantástico. Yo creo que desde el primer momento la gente entendió una primera idea muy clara, que era que la Diputación debía dejar de ser ese Ayuntamiento de Ayuntamientos, en el sentido jerárquico; y debía pasar aser una institución que trabajara codo a codo con los Ayuntamientos. Así que por tanto, yo soy presidente de la Diputación por una cuestión circunstancial, pero yo sobre todo soy un alcalde más, soy un concejal más por lo que esa relación ha de ser necesariamente fluida. Y por otra parte, desde el primer momento la gente nos dio un voto de confianza, en el sentido de que parece que hay ganas de hacer las cosas de otra manea, vamos a ver si es cierto y en ese sentido espero sobre todo no haber defraudado a la gente.

— Hablemos si le parece ahora de gestión. Quizás habría que empezar hablando de los Planes de Inversiones Financieramente Sostenibles, los PIFS, con nada menos que 72 millones de inversión, aproximadamente. ¿Es una gran inversión, para la Diputación, no?

— Sí, desde luego es una grandísima inversión. Ójala a lo largo de esta legislatura podamos hacer otra similar. Lo bien cierto es que cuando nosotros llegamos a la Diputación había un dinero, unos remanentes de tesorería, que o iban a los bancos o iban a las personas. Nosotros decidimos que tenían que ir a las personas y que además tenían que hacerlo a través del ámbito municipal y con unos criterios objetivos. Eso ha permitido que esos más de 70 millones de euros se hayan convertido en actuaciones en los 266 municipios de la provincia que básicamente han permitido o mantener o crear en torno a 2.500 puestos de trabajo en más de 1.200 obras o servicios puestos en marcha. Y sobre todo nos ha permitido conocer el potencial de la Administración local. Fíjate que nosotros llegamos el 14 de julio, que prácticamente el plan salió en agosto y que las adjudicaciones tenían que hacerse en octubre… Pues la inmensa mayoría de los municipios estuvieron a la altura.

— Los Planes Provinciales de Obras y Servicios tienen muchos años. ¿Qué ha cambiado a la hora de adjudicarlos, a la hora de llevarlos a la práctica, en qué se ha notado la diferencia?

— Yo te diría que en primer lugar se ha notado en la dotación económica. Los Planes Provinciales de Obras y Servicios gestionaban en torno a 17 millones de euros y en este momento suponen 34 millones de euros. Supon en el doble de aquello que se destinaba. Por otra parte han cambiado respecto al criterio de reparto, si tradicionalmente venía haciéndose a través de una forma, que en mi opinión ya estaba obsoleta porque tenía más de veinte años y nunca se había reformado, era necesario, de alguna manera, ajustarla a la realizada. Y para nosotros era muy importante apostar por el pacto de alcaldías, porque creemos que la sostenibilidad es esencial. Era muy importante apostar por que aquellos municipios que tienen mayor nivel de paro tuvieran más dinero, porque una de las manera de luchar contra el paro es desde luego a través de las obras y servicios. Y por otra parte había un tercer pilar para nosotros que era fundamental: el contribuir a todo esto sin suponer una carga financiera para el Ayuntamiento, de ahí que se haya decidido que el 85% del dinero que le toca a un municipio se anticipe por parte de la Diputación, de tal manera que no tengan que tirar de tesorería propia o tener que hacer pólizas de crédito que suponen gastos. Por tanto, ha cambiado mucho en cuanto a la dotación: con mucho más dinero; ha cambiado en cuanto a la fórmula de reparto: a una fórmula mucho más clara y muchísimo más objetiva. Y sobre todo ha cambiado respecto al respeto a esa autonomía municipal.

— Y nos falta hablar del Plan de Caminos y Viales que se acaba de aprobar hace poco tiempo. ¿De cuanto importe estamos hablando, concretamente?

— En el Plan de Camios y Viales hablamos de un importe de 12 millones de euros. Estamos hablando de una cantidad importante, pero yo lo que destacaría es el cambio en la formula de reparto. Había una cuestión que yo nunca llegué a entender y creo que ninguno de los diputados actuales, y es que el Plan de Caminos y Viales que es un plan que tiene por objeto mejorar los caminos y los viales se repartiera en base a la población, algo que no tenía ningún sentido, porque tú puedes tener una gran población y no tener caminos porque no tienes término municipal. O nos podemos encontrar con términos municipales, como por ejemplo en toda vuestra área de influencia, en los que realmente hay un inmenso término municipal pero no vive un gran número de personas. Por tanto lo que hemos querido es ajustar los criterios, de manera que no sólo juegue la población, sino también la extensión del término municipal y muy especialmente la cantidad de caminos y viales que tienen que ser objeto de la subvención. Pero además hemos querido aportar otra novedad, que era que había muchos alcaldes y alcaldesas que nos decían que más allá de que les diéramos el dinero para poder arreglar esos caminos, lo que querían era que les pudiéramos proporcionar maquinaria y por tanto el Plan de Caminos y Viales no sólo permite adjudicar una obra para una mejora de un camino, sino que además permite adquirir la maquinaria para que, sin necesidad de cada vez tener un nuevo dinero, se pueda hacer un mantenimiento.

— ¿La filosofía es aquella de no dar el pescado sino la caña para pescarlo?

— Efectivamente, porque al final era algo tan sencillo como escuchar. Yo siempre pienso que es muy difícil saber lo que quiere alguien si no le preguntas lo que quiere. Si no te estás dedicando a la adivinación. Por eso lo primero que hicimos fue hacer una encuesta a todos los alcaldes y alcaldesas y les preguntamos qué esperaban de la Diputación y gracias a la información que nos proporcionaron hemos podido ir cambiando muchos de esos criterios.

—  ¿Cuál es el apoyo que la Diputación presta a comarcas como Requena-Utiel o La Hoya donde la agricultura o el vino son parte de sus pilares fundamentales?

— Creo que probablemente, junto con la comarca del Rincón de Ademuz, sean los máximos beneficiarios del cambio de criterios, no porque nos caigan bien o nos caigan mal; sino porque lo merecían, porque objetivamente lo necesitaban. Por tanto, cuentan con el Plan de Caminos y Viales, tanto El Rincón de Ademuz como Requena-Utiel están recibiendo prácticamente el doble de lo que venían recibiendo. Y lo mismo ha ocurrido con los PPOS. Sólo pongo un ejemplo, con la suma de los Planes Provinciales y el Plan de Caminos y Viales Requena ha recibido un millón de euros este año.

— Es mucho dinero.

— Sí es mucho dinero aparte de una apuesta muchísimo más clara por la Escuela de Vitivinología de Requena que pensamos que puede también sumar al territorio en ese objetivo que es común de dar a conocer a nuestros vinos. Y de hecho, aunque sea una cosa menor, yo creo que también era importante el hecho de que la etapa de la Vuelta Ciclista a España comenzara en Requena y uniera dos territorios en los que el vino es tan importante, como son Requena-Utiel y Les Terres dels Alforins

— En La Hoya tenemos el Circuito de Velocidad de Cheste, La Tomatina de Buñol, el Torico de Chiva… quizás el turismo podría ser una de sus fuentes principales de ingresos. ¿En qué medida la Diputación puede colaborar a que eso se incremente?

— Yo creo que puede colaborar en muchísimas cosas: porque por una parte para poder recibir turismo también has de tener un buen equipamiento y a través de los Planes Provinciales de Obras y Servicios se contribuye a la mejora de ese equipamiento. En nuestro caso además hemos querido dar un paso más y hemos querido coordinarnos con la Generalitat Valenciana, de tal manera que junto a ella vamos a aprobar convenios por valor de un millón y medio de euros que van a ir destinados específicamente a infraestructuras turísticas. Por tanto, eso, junto con la presencia en Fitur y el trabajo continuo en la promoción, por ejemplo, como también en la Feria de las Comarcas, que celebramos en la plaza de toros de Valencia, pueden contribuir de una manera importante a ese motor económico.

— A través de la marca València Turisme, ¿el Patronato de Turismo sigue teniendo un papel importante dentro del organigrama de la Diputación?

— Por supuesto, creo que además hay un elemento que es esencial en València Turisme, que no sólo cuenta con el conocimiento técnico o con el apoyo político, sino que el patronato integra también a los trabajadores del sector, a los responsables por tanto del turismo y en mi opinión a los que mejor conocen las necesidades.

— ¿Desde la Diputación se puede generar también empleo?

— Creo que se puede y de hecho y antes daba un dato, cuando hablaba de los Planes de Inversiones Financieramente Sostenibles, según los cálculos que nosotros manejamos es que en torno a 2.500 personas son las que han podido mantener o generar empleo. Pero yo creo que también es cierto que la Diputación adolecía de un objetivo claro, y además estaba el objeto social de la antigua Imelsa, que era la promoción económica de los ámbitos locales. Nosotros queremos que Divalterra sí que responda a ese objetivo y por tanto estamos trabajando ya en un plan de polígonos y de áreas comerciales.

— Y en un plano más personal: ¿cómo recibió su elección como presidente de la Diputación?

— Desde luego con mucha sorpresa y después con mucho orgullo. Con mucha sorpresa porque el partido judicial de Ontinyent tiene sólo un diputado y el PSOE hacía 20 años que no tenía ese diputado. No estaba dentro de mis cálculos el poder ser ni siquiera diputado provincial. Y con mucho agradecimiento por el apoyo del President de la Generalitat en la elección y por conseguir ese consenso de 17 diputados que estamos trabajando como un único grupo.

— ¿Qué pueden esperar los ciudadanos de la Diputación para los próximos años?

— Sobre todo el continuar este camino, el camino de la seriedad, el de la profesionalización, el de la objetividad en el reparto de las subvenciones y yo sobre todo estoy empeñado en otra cosa: en facilitar la vida a la gente. La Diputación tiene muchas convocatorias  y estamos empeñados en reducir el número de planes y que esos planes tengan una mayor dotación económica. Así como dar a conocer qué les ofrece la Diputación.

— ¿Es partidario, o no, de la continuidad de las Diputaciones?

— Yo soy partidario de los servicios que hoy prestan las Diputaciones. Ahora bien, también digo que no es necesario que los presten las Diputaciones, quizás podría haber otras administraciones que los prestaran igualmente, pero desde luego hay que pensar muy bien el organigrama, porque es muy evidente que hay muchos municipios que no podrían ni siquiera empezar su día a día sin la ayuda de la Diputación. Lo que no se puede obviar es la necesidad real que existe de que haya una Administración que esté volcada en el ámbito municipal y esa Administración hoy se llama Diputación.

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