
M. A. Pallás. Yátova. La Banda del Centro Instructivo Musical «Santa Cecilia» de Yátova participa el próximo día 30 de octubre el segundo Certamen Villa de Catarroja, para el que ya se encuentra inmersa en plena vorágine de ensayos y preparativos, tal como explica a tucomarca.com su presidente, Joaquín Ortiz.
— PREGUNTA: ¿Por qué decide el CIM «Santa Cecilia» presentarse al Certamen Villa de Catarroja?
— RESPUESTA: La banda hacía mucho tiempo que no iba a un certamen. Hemos estado varios años queriendo competir, pero por circunstancias que no vienen al caso no se ha podido ir. Y cuando vino Juanma Alarcón a dirigirnos, después de un par de conciertos, le preguntamos si podíamos ir a un certamen. Y él dijo: adelante. Y nos echamos adelante. En su día no era este certamen; pero ha salido este.
— Porque hay que recordar que el CIM «Santa Cecilia» ha intentado participar anteriormente en otros certámenes y no ha habido suerte al no haber salido elegidos en el sorteo, ¿no?
— Sí, en este caso la idea era empezar de fuera de la Comunidad Valenciana hacia dentro de la Comunidad Valenciana. La primera idea fue ir al certamen de Murcia, pero luego desde la junta dijimos: en Murcia hay sorteo, por lo que vamos a buscar otro certámen para buscar más opciones. De ahí que nos reunimos con el director y elegimos inscribirnos en Dos Barrios (Toledo) y en Murcia. Pero el certamen de Dos Barrios, por circunstancias económicas, creemos, lo han quitado. Y en Murcia, tanto la sección como por número de músicos tampoco nos venía bien participar. Entonces vimos las bases del Certamen de Catarroja, hablamos con el director y decidimos probar suerte. Así es que finalmente nos decidimos por participar en Catarroja.
— ¿Fue entonces una decisión consensuada entre la junta directiva, los músicos y el director?
— Sí, estamos hablando de que es un certamen cuya horquilla de músicos es de hasta ochenta; y además estamos ante un certamen muy bien pagado. El primer premio son 6.000 euros, el segundo 3.500 y el tercero 1.500 euros.
— ¿Está muy bien recompensado, verdad?
— Sí, sí. Además el número de músicos nos permitía el no tener que dejar a ninguno abajo del escenario. Y además otro de los motivos importantes para ir al certamen era el de subir la moral de la banda que estaba un poco tocada por el problema que había tenido uno de nuestros músicos, Miguel Pérez. Lo que le pasó fue un duro golpe para nosotros, de hecho hasta suspendimos el concierto de Santa Cecilia del año pasado por el problema que le surgió. La banda necesitaba una motivación y una reactivación, de ahí que decidimos ir al certamen para darle un nuevo impulso a la sociedad.
— Se trata de la segunda edición del certamen, ¿tiene referencias de la primera?
— Bueno, no hay muchas referencias. Hay que buscar para encontrar algo, no hemos oído grabaciones porque no hay nada disponible. También hay que decir que tuvimos suerte en el sorteo, porque habían ocho bandas y algunas de ellas muy fuertes. Además tuvimos la suerte añadida de salir en el concurso como primera banda en tocar, que eso creemos que es una ventaja.
— ¿Qué sabe del escenario donde se realiza la competición?
— Bueno, es el auditorio TAC de Catarroja, nos lo han enseñado y lo vemos como un sitio ideal, dadas sus características. Es inmenso y nos han dicho que tiene muy buena sonoridad y los 80 músicos van a estar cómodos. Por espacio no hay problema. Creo además que tiene en torno a 800 asientos. Es un auditorio importante.
— Y respecto al pasodoble, ¿se desfila ante la puerta o en otro lugar distinto?
— Son alrededor de 500 metros desde la Avenida hasta el TAC, dentro de la localidad.
— ¿Desde la Junta Directiva se ha dado alguna indicación al maestro o ha tenido libertad total para elegir las obras?
— El maestro ha tenido plena libertad. Se hizo un abanico, no muy grande, porque tampoco había mucho donde poder elegir, y luego se llegó a una elección conjunta. La obra elegida, Expedition, de Óscar Navarro, lleva mucha instrumentación: piano, contrabajo, dos flautines… Si sale bien, creo que es además de una obra amena, muy completa y compleja, con muchos contrastes. Con una parte expresiva preciosa, una parte melancólica, una parte militar de desfile con trompas y trompetas… la obra da mucho juego porque tiene mucha variedad.
— ¿La decisión a la hora de elegir la obra fue por tanto conjunta?
— Sí, sí. El director propuso una obra y luego la directiva vio la viabilidad de instrumentos, etcétera. — Y eso de proponer dos obras antes de elegir una de ellas para el certamen, ¿fue un truco para desorientar a los contrarios? — Bueno, eso fue un poco para que los contrarios no supieran qué habíamos elegido. En el festival de Yátova siempre hay que tocar un pasodoble y una obra corta, y Golden land es una obra muy interesante pero que le falta minutaje. Pero Expedition está a un nivel muy superior, ya que está hecha por encargo a Óscar Navarro.
— Los pasodobles que van a interpretar están condicionados en las bases porque sean de un autor natural de Catarroja. Además de ésto, ¿ha habido otros condicionantes a la hora de elegirlos?
— Bueno, hoy en día, a la hora de elegir los medios digitales e Internet te dan muchas opciones. El maestro estuvo escuchando pasodobles de los autores de Catarroja y escuchó este pasodoble y le llamó la atención, con un minutaje de 5 minutos pero que a la banda también le da juego. Aunque el abanico realmente no es muy grande.
— ¿Cual es entonces el pasodoble de desfile que ha elegido la sociedad?
— Se llama Teresa y Marta, de uno de los componentes del tribunal, de Francisco Arturo Bort Ramón.
— ¿Y el de concierto?
— A Navajas, de Salvador Chulià.
— Y a ellos se une la obra obligada, también de Francisco Bort Ramón, que es Divertimento per a banda, ¿no?
— Correcto.
— ¿Tienen referencias del jurado?
— Sí, sí. El certamen es totalmente transparente. Cuando salieron las bases salieron también los nombres de los jurados. Y en él están nombres como Sánchez Torrella, que era director de la Banda Municipal de Valencia. Está también Francisco Arturo Bort, como compositor de la obra obligada. Y está Beatriz Fernández Aucejo, que dirige ahora «La Lira» de Villanueva de Castellón.
— Y respecto a la puntuación, ¿se sabe qué tipo de sistema se va a utilizar?
— Es el sistema habitual que se usa en la mayoría de certámenes, aunque no tenemos demasiadas referencias al ser la segunda edición del certamen.
— Además de la motivación artística, la motivación económica también parece muy importante en este certámen, ¿verdad?
— Sí, si ganas son nada menos que 6.000 euros en este certamen. Por supuestos que es una cifra importante.
— ¿Hay alguna cantidad también por participar, o en este certamen no se contempla?
— No, sólo están los premios.
— Con esa cifra destinadas a premios, ¿cree que el certamen tiene buenas perspectivas de futuro?
— Yo creo que sí, que puede ir cada vez a más; aunque de momento es un certamen muy nobel.
— ¿Se cuenta con apoyo institucional a la hora de participar o todo lo tiene que afrontar la banda en solitario?
— Bueno, por ir al certamen el Ayuntamiento de Yátova no da nada económicamente, pero sí que estamos recibiendo mucho apoyo logístico, como por ejemplo que se nos cede la Casa de la Cultura para ensayar. Y todo lo que le pedimos siempre tenemos el apoyo del Ayuntamiento. Además, hay un acuerdo en el que se recoge que si cualquiera de las dos bandas lleva el nombre del pueblo fuera a competir en algún certamen, por ejemplo, se nos ayudaría en los autobuses.
— ¿Qué le gustaría decirle a los músicos, a los socios y al maestro, a escasos días para la cita con el Certamen Villa de Catarroja?
— Pues a los socios que vengan a apoyarnos; al director que ánimo y para adelante, que tiene todo nuestro apoyo y él lo sabe; y a los músicos que quedan pocas semanas y hay que participar, trabajar e ir a los ensayos. Hay muchas ganas e ilusión; y si no ganamos, al menos la banda habrá crecido mucho.
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